La República Dominicana enfrenta una nueva amenaza arancelaria por parte de Estados Unidos, relacionada con la acusación de que importa productos elaborados con trabajo forzoso, junto con otras 59 economías. A pesar de esta situación, el Gobierno dominicano ha calificado la política estadounidense como una medida que aún no ha impactado negativamente en la competitividad del país. El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, ha enfatizado que el Gobierno no considera esta acción como un ataque directo y se mantiene en constante diálogo con las autoridades estadounidenses, mostrando optimismo en el proceso de negociación.
Sanz Lovatón explicó que, aunque se están aplicando aranceles del 10 %, los productos agrícolas dominicanos siguen exentos, lo que ayuda a mantener su competitividad. Además, destacó que las tarifas impuestas también afectan a los mercados competidores, lo que equilibra la situación para los exportadores locales. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) está realizando una investigación sobre el trabajo forzoso en las cadenas de suministro y podría imponer nuevos aranceles que oscilarían entre el 10 y el 12.5 % a los productos dominicanos.
El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) ha manifestado su apoyo al Gobierno, asegurando que la República Dominicana ha demostrado su compromiso con el respeto a los derechos laborales. El gremio empresarial ha expresado su disposición para colaborar y proporcionar información que explique la realidad local. Asimismo, otros países latinoamericanos afectados, como México y Costa Rica, han comenzado a responder a las acusaciones, buscando evitar la imposición de nuevas tarifas arancelarias a través de la presentación de sus esfuerzos contra el trabajo forzoso.
