SANTO DOMINGO.- (REP).- Una identidad inventada, documentos alterados y hasta una tumba construida en un cementerio formaron parte de un elaborado fraude que terminó costándole a un prospecto dominicano un acuerdo de US$2.8 millones con los Guardianes de Cleveland.
La trama salió a la luz tras una investigación de las Grandes Ligas, luego de que comenzaron a surgir dudas sobre la edad y la verdadera identidad del jugador, quien había sido presentado como dos años menor de lo que realmente era.
De acuerdo con un reporte de ESPN citado en la investigación, el esquema habría comenzado en 2023 con la creación de una nueva identidad y una inscripción de nacimiento tardía que modificaba la fecha de nacimiento del prospecto. Posteriormente también fueron sustituidos registros escolares y médicos.
Pero el montaje fue todavía más lejos.
Para justificar la desaparición de la identidad original, se habría gestionado un certificado de defunción fraudulento y colocado una lápida en un cementerio de La Romana, con la intención de hacer creer que el supuesto hermano mayor había fallecido años atrás.
La estrategia consiguió superar inicialmente algunas verificaciones. Incluso uno de los entrenadores vinculados posteriormente al jugador viajó hasta La Romana y consideró creíble la historia después de comprobar personalmente la existencia de la tumba.
Las sospechas crecieron cuando evaluadores comenzaron a advertir que el desarrollo físico del joven no correspondía con la edad declarada. Frente a jugadores menores sobresalía considerablemente, mientras que scouts estimaron que su rendimiento habría sido mucho menos extraordinario compitiendo contra atletas de su verdadera categoría.
El descubrimiento provocó la cancelación del acuerdo con Cleveland y una suspensión que retrasará su entrada al mercado profesional. Los Guardianes, según el reporte, no serán sancionados.
Más allá del caso individual, el episodio vuelve a colocar bajo cuestionamiento el sistema de captación de talento en República Dominicana, donde organizaciones y entrenadores identifican jugadores a edades cada vez más tempranas y los bonos multimillonarios pueden convertir la modificación de edad en una ventaja económica.
El propio reporte señala que algunas organizaciones llegan a establecer compromisos verbales con niños de apenas 10 u 11 años, una práctica que aumenta la presión sobre familias, entrenadores y prospectos antes incluso de que tengan edad legal para firmar profesionalmente.
El caso no solo deja un contrato de US$2.8 millones perdido. También expone las distorsiones de un mercado donde reducir artificialmente dos años en un documento puede aumentar considerablemente el valor de un adolescente ante los ojos de las Grandes Ligas.
