SANTO DOMINGO.- (REP).- Venezuela dio un giro significativo en su política petrolera al alcanzar un acuerdo con Estados Unidos que permitirá desarrollar 17 campos estratégicos con inversiones superiores a los US$100,000 millones, en momentos en que Caracas busca recuperar una industria debilitada y necesitada de capital.
El alcance del pacto resulta considerable: las operaciones abarcarían unos 65,000 millones de barriles, equivalentes a más del 20 % de las reservas probadas venezolanas, las mayores del mundo. Sin embargo, todavía no se conocen todos los detalles sobre las condiciones, participación empresarial y mecanismos de control contemplados en el acuerdo.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, sostiene que las operaciones podrían generar más de US$209,000 millones en tributos para el Estado. El Gobierno apuesta así a convertir sus reservas en ingresos y recuperar una producción que actualmente ronda los 1.23 millones de barriles diarios, lejos de los 3.1 millones registrados antes de la llegada del chavismo al poder.
Pero el acuerdo también evidencia una transformación política y económica. Venezuela, cuyo modelo petrolero estuvo marcado durante décadas por una fuerte presencia estatal, ha reformado su legislación para facilitar la entrada de capital privado y extranjero, incluyendo empresas estadounidenses.
El desafío estará en determinar si esta apertura permitirá reconstruir la industria preservando la capacidad de decisión del Estado venezolano o si terminará aumentando su dependencia de capital y compañías extranjeras para explotar el principal recurso económico del país.
