Este domingo, Irán llevó a cabo un ataque con misiles dirigido a Israel, lo que ha puesto en peligro las negociaciones en curso promovidas por Estados Unidos para alcanzar un acuerdo de paz en la región. Este ataque se produjo como respuesta a un bombardeo israelí en el sur de Beirut, que resultó en la muerte de al menos dos personas y dejó heridas a otras veinte. Israel justificó su operación alegando que estaba atacando un cuartel del grupo chií Hizbulá, lo que desató la ira de Teherán, que había advertido previamente sobre posibles represalias si se continuaban las agresiones israelíes en el Líbano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó de inmediato ante la escalada de tensión, instando al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a abstenerse de responder al ataque iraní. Trump enfatizó que las negociaciones con Irán estaban muy avanzadas y que cualquier respuesta militar podría comprometer el acuerdo en el que se estaba trabajando. En sus declaraciones, Trump subrayó que los recientes ataques de Irán no causaron daños significativos y que es crucial evitar una mayor escalada de hostilidades.
Desde el lado israelí, el ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, lanzó una amenaza directa a Teherán, mientras que el portavoz del Ejército israelí, Effie Defrin, aseguró que el régimen iraní había cometido un error grave. Las fuerzas armadas israelíes están evaluando su estrategia de respuesta, y el jefe del Estado Mayor ha declarado que están listos para actuar enérgicamente si es necesario. Por su parte, Irán ha advertido que cualquier ataque adicional por parte de Israel desencadenará una respuesta devastadora, mientras que países vecinos como Jordania han denunciado violaciones de su espacio aéreo durante este conflicto.
