Vecinos de Haina sospechaban de irregularidades en centro donde rescataron a 13 menores

REDACCIÓN 1 de septiembre de 2026 1 de septiembre de 2026 Sin comentarios

Residentes aseguran que el constante movimiento de niños y adultos generaba inquietud en la comunidad; el caso salió a la luz luego de que un menor escapara y denunciara presuntos maltratos y trabajos forzados.

BAJOS DE HAINA, SAN CRISTÓBAL.– Residentes del sector La Pared, en Haina, aseguran que desde hacía tiempo existían sospechas sobre lo que ocurría dentro de la Fundación Restaurando Vidas, centro intervenido por las autoridades tras la fuga de un menor y el posterior rescate de otros 13 niños.

Comunitarios señalaron que el constante tránsito de niños, niñas y adultos hacia el recinto, unido a las condiciones del lugar, había generado dudas sobre las actividades que allí se desarrollaban.

Las sospechas tomaron otra dimensión después de que un menor de 12 años escapara el pasado 28 de agosto y llegara hasta el destacamento policial de Hatillo.

De acuerdo con su declaración, el niño denunció haber sido víctima de golpizas, quemaduras, privación de alimentos y trabajos forzados de carpintería que, según afirmó, le impedían asistir a la escuela.

Tras la denuncia, las autoridades intervinieron el establecimiento, rescataron a 13 menores y detuvieron a Ángel Gabriel Capellán, identificado como presidente del centro y conocido como “El pastor”, quien es investigado por presunta trata infantil, agresiones físicas y explotación laboral.

En contraste, Zeneida, esposa del imputado, negó las acusaciones y aseguró que los menores llegaban al centro por decisión de sus propios padres, quienes buscaban alejarlos de situaciones de riesgo.

También rechazó que existieran condiciones de hacinamiento o promiscuidad y afirmó que hombres y mujeres permanecían en espacios separados. Sostuvo además que la fundación estaba legalmente constituida y que el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) tenía conocimiento de su funcionamiento.

El complejo está compuesto por varias estructuras de madera y zinc, además de una edificación de concreto. Según la descripción realizada en el lugar, carecía de verjas, portones y controles perimetrales, pese a que allí permanecían menores y adultos.

La Fiscalía de Niños, Niñas y Adolescentes de San Cristóbal y la Dirección de Investigación de Trata y Tráfico de Personas mantienen abiertas las investigaciones para determinar las condiciones en que permanecían los menores y establecer las responsabilidades correspondientes.

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