José Ignacio Paliza parecía tener el camino hecho, ocho años conduciendo el PRM, hombre de confianza de Luis Abinader, conocedor del partido, de sus bases y con suficientes números para llegar a la Cancillería, pero se quedó en Palacio y el puesto terminó en manos de Ito Bisonó.
Paliza también venía con el desgaste de haber dirigido un PRM golpeado por escándalos y casos incómodos, algunos con repercusiones en Estados Unidos, nada que pueda atribuírsele personalmente, aunque quizás no era el rostro que más convenía para una relación que necesitaba bajar tensiones.
Ito, en cambio, llegaba con menos desgaste partidario y mejores cartas hacia Estados Unidos, incluso ha circulado la versión de que Marco Rubio habría cabildeado a su favor, algo que nunca se ha confirmado públicamente, justo cuando el país tiene sobre la mesa aranceles, inversiones y el creciente pulso entre Washington y China.
Al final, hay que ver si Abinader acertó o se equivocó al dejar a Paliza en Palacio y enviar a Ito a la Cancillería.
