Santo Domingo, RD. – Llegó en febrero y en agosto ya estaba entregando el mando. Andrés Modesto Cruz Cruz duró apenas seis meses como director de la Policía Nacional, una salida rápida que todavía deja preguntas porque, oficialmente, nadie ha explicado qué pasó.
Pero Cruz Cruz no se fue en silencio. En su despedida soltó una frase que inmediatamente llamó la atención: “No dejen de luchar por lo correcto, aunque les cueste el puesto. La integridad requiere carácter”. Dicho por un director que acababa de ser sustituido, el mensaje inevitablemente dio de qué hablar.
Y mientras afuera se discutía el cambio, dentro de la Policía ya había ruido. Versiones de personas conocedoras de la institución señalan que Cruz Cruz quiso imponer una línea estricta, con pocas concesiones, pero esa forma de dirigir habría provocado roces con sectores de la jerarquía y dificultades para manejar los equilibrios internos.
Tampoco fueron seis meses tranquilos. Durante su gestión ocurrieron las detonaciones registradas en Navarrete mientras se desplazaba su caravana, la muerte de un ciudadano bajo custodia policial en San Cristóbal y la investigación por la presunta desaparición de paquetes de droga incautados en Haina.
Hasta la despedida tuvo otra cara. Cuando asumió hubo uniforme, honores y ceremonia en la explanada. Esta vez llegó de saco negro y corbata, con rostro serio, para entregar el mando en un acto mucho más discreto.
Cruz Cruz se marchó sin contar su versión completa, pero dejó una frase que seguirá persiguiendo su salida. La pregunta ahora es qué pesó más: los problemas que enfrentó la Policía durante esos seis meses o los ruidos que se fueron acumulando puertas adentro.
