Karla Trigueros: la militar que dirige la transformación educativa de El Salvador

REDACCIÓN 1 de septiembre de 2026 1 de septiembre de 2026 Sin comentarios

De liderar la implementación nacional del plan de vacunación contra la COVID-19 a dirigir hoy el Ministerio de Educación, la médica y mayor de la Fuerza Armada impulsa una reforma que integra cambios curriculares, nuevas tecnologías, formación docente, renovación de escuelas y entrega de kits escolares.

SANTA TECLA, EL SALVADOR.– La periodista dominicana Lorenny Solano recorrió junto a la mayor Karla Trigueros, ministra de Educación de El Salvador, el Centro Escolar Marcelino García Flamenco, en Santa Tecla, para conocer desde las aulas algunos de los cambios que atraviesa la educación pública salvadoreña.

El reportaje, realizado para Telemedios canal 8 y LASO TV, se desarrolló durante una jornada regular de clases, con estudiantes en las aulas, actividades deportivas y el uso de tabletas y computadoras como parte de la enseñanza.

Militar, médica y con experiencia docente, Trigueros conduce una cartera desde la cual se impulsan medidas vinculadas a disciplina, renovación de planteles, formación de maestros y nuevas herramientas tecnológicas.

De la violencia a una apuesta por la educación

“Tenemos disciplina y orden dentro de los centros escolares”, afirmó la ministra al explicar uno de los principios que orientan su gestión.

La declaración adquiere una dimensión particular en un país que durante décadas estuvo marcado por la guerra civil, la expansión de las pandillas y tasas de homicidios que llegaron a colocar a El Salvador entre los más violentos del mundo.

La caída de los homicidios durante el Gobierno de Nayib Bukele cambió de manera significativa el escenario de seguridad. Las medidas adoptadas, especialmente el régimen de excepción y las detenciones masivas, también han generado cuestionamientos internacionales por denuncias relacionadas con derechos humanos y garantías del debido proceso.

En ese contexto, la reconstrucción de escuelas, los cambios curriculares, la incorporación de tecnología y la capacitación docente aparecen entre las políticas dirigidas a una población de alrededor de 1.2 millones de estudiantes dentro del sistema público.

“Somos un país con un solo objetivo: la educación es el futuro de nuestro país”, sostuvo la ministra durante el reportaje.

En el Centro Escolar Marcelino García Flamenco, esas medidas podían observarse mientras la jornada transcurría con normalidad: estudiantes regresaban del recreo, docentes impartían clases y los dispositivos electrónicos permanecían sobre los pupitres como una herramienta más de trabajo.

De los centros penitenciarios a las aulas

Una de las particularidades del programa “Dos Escuelas por Día” es la participación de instituciones que tradicionalmente no estarían asociadas de manera directa con la educación.

Entre ellas figura el sistema penitenciario.

A través del Plan Cero Ocio, privados de libertad reciben capacitación en electricidad, carpintería, soldadura, pintura y otros oficios relacionados con la construcción y adecuación de centros educativos.

Parte de ese trabajo se traduce en pupitres, mesas, sillas, juegos y otros componentes destinados a las escuelas públicas.

La ejecución del programa involucra además al Ministerio de Educación, Obras Públicas, la Dirección de Obras Municipales y otras dependencias estatales, según explicó la funcionaria al detallar cómo se distribuyen las responsabilidades.

“Todos trabajamos con un mismo objetivo y, en este caso, muchísimas instituciones trabajando para la educación”, señaló.

El resultado de esa coordinación llega hasta los planteles en forma de mobiliario y otros elementos utilizados diariamente por los estudiantes.

La participación de privados de libertad introduce así un componente singular: personas que cumplen condena reciben formación en distintos oficios mientras parte de su trabajo termina destinada a la construcción y equipamiento de escuelas.

Tecnología e inteligencia artificial en las aulas

La incorporación de tecnología comienza desde los primeros niveles educativos.

Los estudiantes reciben dispositivos según el grado que cursan. En parvularia utilizan tabletas adaptadas a su edad; posteriormente acceden a equipos con mayores capacidades y, en otros niveles, a computadoras.

Los equipos quedan en manos de los alumnos y son utilizados durante las clases.

En un aula de segundo grado, los estudiantes trabajaban con sus dispositivos mientras recibían matemáticas, una escena que permitió observar cómo la tecnología ya forma parte de la dinámica cotidiana del plantel.

A las tabletas y computadoras se suma una plataforma educativa que incorpora herramientas de inteligencia artificial.

“Cada uno de ellos tiene un tutor de inteligencia artificial que los apoya”, explicó la ministra.

La incorporación de estas herramientas abre también la discusión sobre el papel que conservará el maestro frente al avance de la tecnología.

“Jamás vamos a sacar a los docentes”, afirmó.

Los cambios tecnológicos coinciden con una revisión de la manera de enseñar desde la primera infancia.

El currículo busca reducir la dependencia de una enseñanza centrada exclusivamente en contenidos e incorporar experiencias que otorguen mayor participación al estudiante.

Ese proceso ha estado acompañado por la formación de maestros. Según la ministra, unos 10,000 docentes de primera infancia han participado en programas de capacitación.

“No solamente hacer un libro y decirle al docente: tome, aquí está su libro, enséñelo”, expresó al señalar que cualquier modificación curricular requiere preparar a quienes tendrán que aplicarla dentro del aula.

Matemáticas y lectoescritura figuran entre las áreas reforzadas. En esta última, el objetivo planteado es que los niños no solo aprendan a leer, sino que desarrollen la capacidad de comprender lo leído como base para avanzar hacia otros conocimientos.

Alimentación, útiles y espacios complementarios

La experiencia escolar observada en Santa Tecla no se concentra únicamente en las asignaturas académicas.

El Marcelino García Flamenco dispone de cocina y comedor para la preparación y distribución de alimentos. Los estudiantes reciben refrigerio tanto durante la jornada matutina como en la vespertina.

El centro cuenta además con espacios para ciencias, música, actividad física y recreación.

A ello se suma la entrega de paquetes escolares que, de acuerdo con las explicaciones ofrecidas durante el reportaje, incluyen uniformes, zapatos, cuadernos, libros y útiles correspondientes a cada nivel, además de los dispositivos tecnológicos.

“El paquete escolar no solamente es darles las herramientas, es un impacto positivo al bolsillo del salvadoreño”, afirmó la ministra.

La adecuación de los planteles contempla también condiciones de seguridad, entre ellas señalización, rutas de evacuación y mejoras vinculadas a la respuesta ante posibles emergencias.

Durante el recorrido también se destacó la atención a estudiantes autistas y otros alumnos neurodivergentes.

Las clases, entretanto, nunca se detuvieron. Mientras el reportaje avanzaba, unos estudiantes regresaban del recreo, otros permanecían frente a sus dispositivos y varios grupos continuaban sus actividades habituales.

“Después de recorrer esta escuela, nos damos cuenta de que un sistema educativo no es solamente pupitres, aulas y libros”, expresó Solano al finalizar la visita.

“Aquí hemos podido palpar de primera mano, nadie nos ha contado”, agregó.

Más allá de la infraestructura, lo observado en Santa Tecla permitió ver cómo tecnología, enseñanza, alimentación, seguridad y formación docente coinciden dentro de la vida cotidiana de una escuela pública.

Después de décadas en las que buena parte de la historia salvadoreña estuvo atravesada por la violencia, El Salvador intenta que una parte de su próxima etapa también se construya desde las aulas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *