Barcazas buscan quedarse en Azua entre sobrecostos y denuncias comunitarias

REDACCIÓN 29 de julio de 2026 29 de julio de 2026 Sin comentarios

Santo Domingo.– Dos de las tres barcazas eléctricas instaladas en Los Negros, Azua, se acercan al vencimiento de su contrato mientras la empresa turca Karpowership manifiesta interés en continuar operando en el país, pese a las dudas sobre el costo de esta generación y las denuncias de los residentes de la zona.

El primer acuerdo, firmado para colocar dos unidades con una capacidad conjunta de 178 megavatios, vence en octubre de 2026. La compañía asegura estar abierta a extenderlo, aunque sostiene que la decisión dependerá de las necesidades del sistema eléctrico dominicano.

La posible renovación ocurre sin que hasta ahora se haya informado públicamente cuánto representaría para el Estado mantener estas plantas flotantes ni bajo cuáles condiciones económicas se negociaría un nuevo contrato.

Las tres barcazas aportan actualmente 408 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado, cerca del 10 % de la capacidad instalada del país, y son utilizadas principalmente durante las horas de mayor consumo.

Sin embargo, su aporte no elimina la discusión sobre el precio que paga el sistema por depender de una generación térmica contratada inicialmente como respuesta de emergencia. Antes de su instalación, análisis técnicos atribuidos al Organismo Coordinador del sistema eléctrico advirtieron que las limitaciones de transmisión en la zona sur podían provocar congestión, desplazar generación renovable de menor costo y generar sobrecostos estimados en aproximadamente RD$207 millones mensuales bajo determinados escenarios.

Las unidades también utilizan fuel oil número 6, aunque cuentan con la posibilidad de operar con gas natural si existe la infraestructura necesaria, según informó la Comisión Nacional de Energía al otorgar la concesión del proyecto.

La permanencia de las barcazas plantea así una interrogante para las autoridades: si fueron contratadas como una solución rápida ante el déficit de generación, ¿por qué el país continúa dependiendo de ellas varios años después, en lugar de avanzar hacia plantas permanentes, combustibles más competitivos y sistemas de almacenamiento energético?

A las preocupaciones económicas se suman las quejas de comunitarios de Pueblo Viejo-Los Negros, quienes aseguran que el humo y el ruido producidos durante las operaciones afectan su tranquilidad y agravan las condiciones de personas con padecimientos respiratorios, visuales y de presión arterial.

La empresa destaca que sus plantas contribuyen a cubrir la demanda máxima y a mantener la estabilidad de la red, pero cualquier renovación debería estar acompañada de la publicación del precio de la energía, el costo total del contrato, sus condiciones y una evaluación independiente de sus impactos ambientales y comunitarios.

Más que extender automáticamente una contratación de emergencia, el Gobierno tendría que explicar si mantener las barcazas representa realmente la alternativa más económica para la población o si prolongará una solución temporal cuyo costo termina trasladándose al sistema eléctrico y a los contribuyentes.

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